San Pedro y San Pablo es un feriado religioso que puede trasladarse al lunes más cercano cuando corresponde según la regla legal vigente. En 2026 cae lunes 29 de junio, por lo que genera un fin de semana largo directo sin requerir traslado adicional.
Al no ser irrenunciable, el comercio puede operar con normalidad y el descanso depende del régimen laboral de cada persona.